viernes, 3 de agosto de 2012

Capítulo primero.

Para Rebeca hoy es un día de verano como cualquier otro. Cuando se levanta su madre, Begoña, está sirviendo el desayuno mientras su padre, Gabriel, pone la mesa. Su madre la mira y le sonríe. 
-Buenos días cielo.
-Buenos días.
Rebeca suelta un bostezo. Su padre la mira y ríe para si.
-Buenos días cariño.
-Buenos días papá. 
-Rebeca llama a Álvaro y a Agustín, están en el salón viendo la tele.
-Vale. ¿Y Alex? 
-Durmiendo todavía. Llámalo también.-Le dice su padre.-Hay tortitas. Daos prisa, tenemos que hablar con vosotros.
Esa frase deja a Rebeca un poco preocupada.
-¿De qué?
-Llama a tus hermanos y hablamos.
-Vale.
Cuando Rebeca va al salón a buscar a sus hermanos, están viendo Zoe 101.
-Vamos a desayunar, que papá y mamá quieren hablar con nosotros.
-Nosotros no hemos hecho nada.-Contesta sobresaltado Agustín.
-Más os vale.-Les dice ella sin estar muy segura de la afirmación de su hermano pequeño. Álvaro y Agustín son gemelos, tienen doce años y siempre están haciendo de las suyas. Nunca dejan de incordiarla. Son rubios de ojos verdes. Aunque a su hermana le cueste reconocerlo, sabe que dentro de unos años serán unos rompecorazones.
-¿Y Alex?-Pregunta Álvaro.
-Durmiendo, voy a llamarlo. Ios ya a la cocina.
Rebeca sube las escaleras y cruza el pasillo hasta la habitación de su hermano. Su hermano.   La persona que más la comprende y la ayuda. Siempre dispuesto ha echarle una mano, a diferencia de sus dos hermanos pequeños. Alex tiene veinte años y es el chico más inteligente y maduro que jamás ha conocido, aunque a veces se pase de protector. Pero todo eso se queda corto para lo guapo que es. Rebeca no ha conocido a ninguna chica que no se haya derretido al verlo. Es alto, moreno con los ojos de un color celeste cristalino. Y lo mejor de todo es que no se lo tiene para nada creído. 
Rebeca abre la puerta y ve en que en el cuarto solo entran unos pequeños rayos de luz por las rendijas de la persiana. Descubre a su hermano tirado en la cama, se acerca sin hacer ruido. Pretende darle un susto. Pero cuando está apunto de gritarle en el oído cuando su hermano pega un salto y le grita:
-¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!¡IDIOTA!
Grita Rebeca muy asustada. ¿Pero como la ha escuchado? Su hermano no puede parar de reír.
-¿Te creias que me ibas a asustar? Que inocente...
-Eres idiota. Me has dado un susto de muerte.
-Pues tu ibas ha hacer lo mismo.
-Ya pero...
-Anda perdóname.-Alex se acerca a su hermana y le da un abrazo.-Venga vamos a desayunar.
-Sí, que mamá y papá quieren hablar con nosotros.
-Ah bueno vale.
Alex agarra a su hermana por el hombro y bajan las escaleras hasta la cocina donde sus padres y sus hermanos están sentados alrededor de la mesa. Cuando se sienta a la mesa, mira a su familia. Si no fuera porque es igual que su abuela materna y porque su hermano también es moreno, pensaría que es adoptada. Su madre, rubia de ojos azules, su padre, castaño de ojos verdes, sus hermanos pequeños, rubios de ojos verdes, su hermano mayor moreno de ojos celestes, y ella, morena de ojos marrones. Mientras está sumida en sus pensamientos cuando su madre la hace volver a la realidad.
-Bueno, vuestro padre y yo tenemos que deciros algo muy importante que deciros.
-Antes de que digáis nada, escudad a vuestra madre, esto es muy importante para ella.
-Como ya sabéis, el negocio va muy bien, y parece que se han enterado muchas sucursales, y una de ellas, Designmyselfdestination, nos han propuesto asociarnos y ser la directora creativa.
-¿Designmyselfdestination?-Pregunta Alex.-¿Eso dónde está?
-En Nueva York.-Contesta Gabriel.
-¿En Nueva York?-Pregunta Rebeca. No cabe en su asombro.
-Sí. Y eso supondría irnos allí a vivir.-Dice Begoña asustada por cómo podrían reaccionar sus hijos.
-¿Cómo? ¿A Nueva York? ¿Cuánto tiempo? ¿Cuándo? Pero...pero... esto no puede ser...-Rebeca no sabe como asimilarlo.
-Pues en Septiembre, y el tiempo no lo sabemos, como mínimo estaremos dos años, pero podremos quedarnos indefinidamente.-Contesta Begoña.
-¿Y que pasará con el colegio de los gemelos? ¿Y el instituto de Rebeca? ¿Y el trabajo de papá? ¿Dejará el buffete? ¿Y yo qué? Estoy haciendo las prácticas en el hospital y...
-Para Alex. No hagas tantas preguntas.-Le interrumpe su padre.-Deja hablar a tu madre.
-Está bien, os explico: El colegio de los gemelos y de Rebeca está solucionado. Papá trabajará para otro buffete, y tú cariño, puedes elegir si venirte o no. Nosotros estaremos encantados de que te vengas con nosotros. Te hemos encontrado un trabajo en el North General Hospital como enfermero. Puedes hacer lo que quieras, pero nosotros preferiríamos que te vinieses con nosotros.
-Pero mamá yo no quiero dejar a mis amigas, no quiero dejar el instituto, no quiero tener que estudiar en inglés. No quiero irme. 
-Pero cariño, será una oportunidad para aprender ingles, conocer gente nueva, ir a un instituto como los que ves en la tele, siempre me has dicho que te hubiera hecho mucha ilusión ir a un instituto así.
-Sí mamá, pero nunca imaginé que tendría que ir de verdad. 
-Pues a nosotros nos hace mucha ilusión.-Comenta Álvaro.
A Begoña se le ilumina la cara.
-Yo también me voy con vosotros. No os vais a ir todos a Nueva York y me voy a quedar yo aquí.-Dice Alex mientras mira a su madre y le sonríe. A ella se le vuelve a iluminar el rostro. 
-Pues yo no me quiero ir. No quiero. Estoy muy bien aquí. Tengo aquí mi vida.
-Igual que todos Rebeca.-Le dice su padre.
-¡Que no quiero irme!-Grita Rebeca. Esta se levanta de la silla y se va. Alex se levanta detrás de ella y la sigue hasta su habitación.
-No te preocupes mamá, yo hablo con ella, no te preocupes.
Cuando Alex entra en en cuarto de Rebeca, esta esta tumbada en su cama mirando al techo.
-¡Déjame en paz! No quiero hablar con nadie.
-¿Ni conmigo? Venga, los dos sabemos lo que te pasa. Tu sueño siempre ha sido ir a Nueva York pero no quieres irte por Emilio.
-Joder Alex, estamos muy bien. No quiero irme y empezar de cero. Me gusta mucho Emilio y no quiero irme y echar por la borda estos cuatro meses.
-Pero Reb, no puedes quedarte aquí por eso, todavía te quedan muchos chicos por conocer. Pero si quieres hacemos una cosa, yo convenzo a mamá y a papá y yo me quedo aquí contigo.
-¿De veras harías eso por mi?
-Sí, pero me decepcionarías mucho Reb. Mamá está muy ilusionada con esto, sólo había que verla cuando los gemelos y yo les dijimos que íbamos. Y es Nueva York. No hagas que papá y mamá sufran porque tu no quieras ir.
-Está bien Alex. No me quejaré más. Bajaré y le diré a mamá que quiero ir a Nueva York. 
¿Estás bien?
-Sí, y tienes razón, no voy a hacer que mamá sufra por mi culpa. 
-Dime la verdad, en realidad estás deseando ir ¿verdad?-Su hermano la mira mientras le sonríe.
-Hablaré con Emilio. Y lo haré por todos.-Ella le devuelve la sonrisa.
-Si cuando estés allí seguro que no quieres venir.-Su hermano coge una almohada y la mira con intensidad.
-No Alex, no.-Rebeca lo mira y sonríe mientras coge la otra almohada y le da en la cabeza.
-La has cagado.-Y empiezan los dos una guerra de almohadas.Mientras, Rebeca intenta salir de la habitación y le dice a su madre desde la puerta:
-¡Mamá!¡Ve preparando las maletas que nos vamos todos a Nueva York!